Quien no ha recibido una llamada telefónica de esa amiga del colegio, universidad ó de aquel trabajo que después de desaparecer del mapa de repente un día te llama y upps sorpresa! Tienes boda!

Después de la sorpresa inicial, de comprobar que no te coincide la boda con la de tu vecina (a la que también estás invitada) y de que ninguno de los invitados a esa boda  te ha visto con el vestido que has puesto en la boda de tu prima hace un mes,  entonces respira y recupera la calma antes de gritar ¿qué me pongo?!

Procedemos a analizar la situación, antes de nada, invitación en mano para resolver el dilema principal ¿corto ó largo?, además en la invitación también pueden hacer referencia a si será una ceremonia informal ó de etiqueta, no olvidéis pasar este detalle antes de ir destilando glamour a lo Audrey en una boda ibicenca.

El dilema principal tiene fácil resolución, ya que es una norma sin precedentes, para las bodas de día Corto y para las bodas de noche Largo, normalmente hay quien pone en duda esta regla, pero solo se acepta como alternativa el vestido tipo cóctel sin desmarcarse mucho en el corto ó en el largo (según sea el caso).

Una vez resuelto el largo del vestido, pasamos a valorar el grado de cercanía ó amistad que tenemos con los novios, en el caso que no tengamos un papel importante en la ceremonia, como puede ser madrina, dama de honor ó familiar muy cercano, entonces podemos tirar de fondo de armario y recuperar algún vestido de una ceremonia anterior, con un toque de nuevos complementos darás con el modelo perfecto! Eso sí, no olvidar que en las bodas de día no se recomienda ir de negro y jamás ir de blanco total, es un privilegio ese día solo para las novias.

QPongo

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